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En las raíces de los dientes de león podemos encontrar dos sustancias: las llamadas inulina y levulina. Estas sustancias nos ayudan a balancear el nivel de azúcar que podemos encontrar en nuestra sangre, acción ideal para personas diabéticas.
El diente de león también contiene otras sustancias que son estimulantes de la digestión, del flujo de bilis hepático y de la vesícula biliar y de la producción de ácido hidroclórico en el estómago, actuando sobre la acidez estomacal. Son todas estas propiedades las que convierten al diente de león en una gran ayuda para los procesos digestivos y para desintoxicar el colon y el hígado.
Un uso menos conocido del diente de león es para eliminar las verrugas. Para esto se utiliza la savia que extraemos de las raíces, el tallo y las hojas cuya sustancia blancuzca lentamente irá disolviendo las verrugas si es aplicada varias veces al día sobre las mismas.
Además, las hojas de diente de león contienen mucha vitamina A, vitamina C, K, B2 (riboflavina) y calcio.
Para tomarlo, el diente de León puede ingerirse directamente o prepararse en forma de infusión.
El té lo podremos hacer con las hojas o con las raíces, sin embargo, si pretendemos extraer sus propiedades diuréticas, es mejor usar las hojas.


